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El País y el Noemigate de Berlusconi

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Tiene miga, la cobertura del escándalo de las fotos de Villa Certosa que está realizando El País estos días. Sobre todo, desde un punto de vista periodístico, el periódico hace poco tiempo re-bautizado como ‘global en Español’ está empezando a demostrar lo primero y a desmentir lo segundo. Sorprende, y mucho, abrir la página en internet y encontrar los principales artículos en tres lenguas, amén de artículos directamente sólo disponibles en italiano.

Portadón de ElPais.com para el Noemigate

Portadón de ElPais.com para el Noemigate

Para empezar, es obvio que El País tiene entre las manos un bombazo informativo y no lo va a dejar escapar. En Italia se llevaba desde hace unas semanas especulando acerca de las fotos censuradas de Zappadu. La oposición lanzaba día tras día suposiciones y, ante la ausencia del material inculpatorio, buscaba en la ‘periferia’ del asunto (como la entrevista al novio de Noemi Letizia) carne para mentener en el asador, a fuego lento, la noticia. Evitando que, llevada por un muy natural recorrido de nacimiento-vida-muerte, perdiera fuerza ante la ausencia secuestrada de las pruebas.

Los defensores del Berlusconismo como el muy triste Il Giornale lanzaban invectivas aquí y allá, incluyendo un ataque frontal a la mujer – en proceso de divorcio –  de Berlusconi, la cual había denunciado con fiereza las prácticas califales del cavaliere y a la que se ha acusado de un ‘affaire’ con un guardaespaldas buscando – curiosamente – su desacreditación moral, como si el ‘y tú mas’ pudiese redimir (en caso de ser cierto el affaire de la primera dama,) a Berlusconi de sus fiestas con tufo a orgía.

¿Hasta qué punto llega la demagogia en defensa de Berlusconi? Como era de prever, las primeras críticas – y la demanda que se ha interpuesto contra El País – hablan de la privacidad de Berlusconi y sus invitados. Pero en Berluspolitics todo argumento vale con tal de que sea espectacular y se dirija a todo menos a la inteligencia. La última que he leído contrapone demagogicamente información y seguridad, sugiriendo que es mejor mantener al país en la mentira que arriesgar un atentado: “Las fotos robadas y la seguridad; ¿y si en el lugar del obetivo hubiera estado un fusil?” Es evidente que hay que limitar la acción de los periodistas, ¿y si en lugar de micrófonos llevasen bombas?.

En esta situación, sólo un movimiento podía hacer saltar la banca, evitando que la historia se convirtiese en otro ‘asunto Berlusconi‘ cerrado, como siempre, por falta de pruebas; con el Cavaliere y su máquina des-informativa aireando su enésima victoria moral contra las cainitas izquierdas. Evitar que acabase como una nueva tempestad capeada por el italiano sincero, simpático, self-made, un poco bribón pero siempre decente y tradicional. Una nueva conspiración de la izquierda, a la que ahora se añade la prensa extranjera, superada.

Sólo un movimiento podía hacer saltar todo como lo ha efectivamente logrado. La publicación de las fotos. El País se ha anotado el punto. Ya no es sólo una ‘victoria’ periodística. Elpais.com hierve de visitas extranjeras. Especialmente de Italia, país interesado de primera mano, y el mundo anglosajón -especialmente Gran Bretaña – que con el caso Mills y un par de editoriales influyentes alertando del ‘peligro Berlusconi’, habían puesto a Italia en pleno punto de mira, en mitad de la diana de la agenda mediática.

Rentabilizar. Llamadme malicioso, pero es lo primero que siento al ver el aluvión de firmas en todos los idiomas que hacen de Elpais.com una especie de babel. Muchos han criticado la decisión de publicar las fotos en toda su crudeza. ¿Es de interés general el pito empalmado presidencial? Se lo plantea Soitu.es en un artículo desenfadado que lanza al aire una serie de buenas reflexiones:

El País, que ha enseñado en exclusiva el material, asegura que fue el autor del reportaje gráfico quien pixeló todos los rostros, salvo el del primer ministro, como muestra de que se trata de un trabajo de reportero y no de una intromisión ilegítima. El objetivo sería demostrar el uso de aviones oficiales para el transporte de amigas, artistas y azafatas de televisión.

Los medios italianos se han hecho eco de la publicación en el extranjero de lo que a ellos les está vetado —aunque Zappadu intentó vender, sin éxito, las fotos en su país—, algo que no deja de ser paradójico en un estado democrático. Pero, como en el famoso pasatiempo de los periódicos, comparando las imágenes observamos una diferencia notable: nos falta —o nos sobra— un pene en todo su esplendor.

Imaginemos por un momento que se trata de Berlusconi y tenemos esa imagen sobre la mesa de edición. Tenemos que elegir. Si pixelamos su cara damos a entender que se trata de otra persona, aunque eso no queda del todo aclarado puesto que, precisamente, el reportaje trata de sus aventuras sexuales con cargo el erario público. Si pixelamos su miembro ya no habría duda de que es él, pero abriríamos un nuevo frente al mostrar que tenemos fotos de él en pelotas. Y si tomamos nuestro puñado de píxeles y, como han hecho los medios italiano, los repartimos por la cara y el pubis damos a entender que el aparato reproductor que nuestros lectores han podido ver en el diario español es el de nuestro presidente, pero que a nosotros nos da cosa ponerlo. ¿O no? Una difícil elección.

Y se defiende el inefable Juan Cruz, que para ser una de las autopretendidas puntas de lanza del ataque del viejo periodismo contra la debacle digital que está por llegar, debería preguntarse si toda esta cobertura, impacto e ingresos transnacionales derivados hubieran sido posibles sin ese su tan denostado ‘periodismo digital’…

En el caso de Berlusconi, la presencia pública de su vida privada ha sido en los años en que ha mandado en Italia verdaderamente intensa. Y no sólo en lo que respecta, como ahora, a sus problemas matrimoniales, hechos públicos por su mujer y por él mismo en entrevistas de prensa, radio o televisión, en denuncias cruzadas que han convertido su relación en un rompecabezas político cuya procedencia es similar a las diatribas que la prensa del corazón suele tomar como carnaza para aumentar sus audiencias.

Esa frecuencia de la figura de Berlusconi (y los suyos) en el espacio público con elementos privados ha sido noticia exhaustiva, y nadie se ha rasgado las vestiduras; él mismo ha hecho crónica (por decirlo así) de los sucesos que ocurrían en su casa de veraneo, en Cerdeña, y la casa ha llegado a ser un elemento público de su discurso político.

El caso entraña polémica, como es natural, y algunos motivos importantes de reflexión. El suceso, que ha desatado un enorme escándalo en Italia, sobre el uso público de lo privado por parte de Berlusconi, ha tenido ahora un correlato gráfico; lo que extraña es que se pueda contar todo, hasta que aparecen las fotos, que parecen servir de argumento gráfico, como de pie de foto, valga la paradoja, de todo lo que se ha ido contando. Sin duda, las razones del debate -éticas, periodísticas, humanas? están servidas, y son legítimas. Es legítimo también alertar a los servidores públicos de que la supuesta intimidad de sus acciones puede llegar a ser relevante si en medio está lesionándose el interés público.

Como era de esperar, El País defiende que la fiesta privada tiene consecuencias públicas, de interés general; más aún, es un acto lesivo de lo público ya que todo un Presidente se paga lo privado con dinero público, lo que, según Cruz, bastaría para legitimar la publicación de las fotos… ¿del pene erecto?. Además, recuerda que Berlusconi ha basado su figura en hacer ostentosamente públicas enormes parcelas de su privacidad, aunque eso, mal que pese, es un argumento tipo ‘donde las dan las toman’ que no anula el derecho que tienen a su privacidad las personas fotografiadas, incluyendo il Cavaliere. El debate está servido…

¿Son más de interés general las tetas presidenciales que las decenas de fraudes, investigaciones, leyes-a-medida, conexiones con la mafia y la logia P2 y otras berlusconadas? La respuesta es no, un no rotundo. El genial blog de Íñigo Domínguez, para el que lo quiera, hizo hace poco un recopilatorio de los mil y un procesos evitados por el Cavaliere. El uso de dinero público para alimentar su Villa Certosa del Desmadre Padre es un escándalo, pero lo es menos que todas las anteriores Berlusconadas en las que se ha alimentado de Estado para aumentar su patrimonio, su poder, su figura, su megalomanía. ¿Por qué parece importar muchísimo más a todo el mundo? ¿Por qué se detecta más miedo que nunca en la Galaxia Berlusconi?

La respuesta que se me ocurre, la más pura vendetta,  es que quien a hierro mata a hierro muere. Lo dice bien Miguel Mora en su ‘Anatomía de Berluscolandia’ :

La política-espectáculo de Berlusconi, su talante personalista y plebiscitario, su fascinación de magnate generoso y mujeriego, han seducido durante tres lustros a las masas de televidentes y votantes italianos con sus chistes, su estilo machista, sus meteduras de pata, su ascenso social, sus triunfos electorales, incluso las victorias y los fichajes de su equipo de fútbol (esta semana paralizó la comunicación del fichaje de Kaká hasta el lunes para no dejarse un solo voto).

Todo eso forma parte natural de su bagaje a-político y a-cultural, de su populismo abierto y mundano, que paradójicamente se apoya a la vez en un no-programa no-político, tradicionalista y católico, lejanamente inspirado en la trinidad “Dios, patria y familia”. Habría que añadir: “y velinas”.

Y preciesamente es el hecho de haber vaciado la política, el debate público, lo que puede volversse en contra de él. El haber convertido todo en un show televisivo, narrado con el lenguaje de un espectáculo, moviendo el debate por cuestiones de pura imagen, elevando el culto a la personalidad, des-racionalizando la política y haciendo de todo uan cuestión sentimental, un capítulo de telenovela que se cierra con un golpe de efecto para enganchar con la apertura del siguiente. Y ahora, la fortaleza del Presidente convertida en debilidad. La oposición jugando a su juego, armada con las fotos, para desacreditar al Caimano en su propio terreno de juego.

Es triste reconocerlo pero, habituado a la espectacularización de la política, el público italiano y global, que asistía con el aburrimiento televisivo de ‘esto ya lo he visto’ a cada uno de los fraudes políticos y económicos Cavalierescos, no puede pasar por alto la llegada de un escándalo de nuevo cuño, de un escándalo hecho de la misma madera en la que Berlusconi ha basado su éxito, pero que ahora asesta su porrazo en la estirada cara del Presidente en lugar de en la de los siempre tenues opositores políticos italianos, timoratos y divididos por su incapacidad para juntarse en grupos de tres sin tener cinco opiniones divergentes.

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Y El País se hizo global. No es nada extraño contratar firmas invitadas extranjeras. Lo extraño es no traducir sus textos al castellano. Lo que quiere decir es que, con los dos textos (de Marco Travaglio y Filippo de Giacomo), ElPais.com se está dirigiendo a un público italiano. El periódico más global que nunca y menos en español que nunca.

Igualmente, lo normal sería que el extenso reportaje de Miguel Mora hubiese sido circulado a los periódicos interesados en comprarlo, los cuales habrian efectuado la traducción por sus propios medios. Nisba. El País, se lo guisa, el país lo cocina, el país lo ofrece en tres idiomas. El cambio de modelo está claro: El País tiene la sartén por el mango y aspira a convertir su web en el centro al que se dirijan todos los lectores interesados en saber más. Hasta el punto de no ofrecer a sus lectores españoles ni siquiera la traducción de los artículos en italiano.Un gol en toda la escuadra: el italiano que quiera hoy leer en contra de Berlusconi acudirá antes a El País que a la Repubblica, encontrandose, a nivel de idioma y de firmas, como en casa.

Otra novedad del asunto es que, si al final se convierte en un ‘Noemigate’ capaz de desestabilizar al gobierno, la parte más sustancial de una investigación periodística contra el poder se habrá realizado desde fuera del propio país, lo cual pone una serie de preguntas acerca de la soberanía. Si la cosa va a más, ¿podría llegar a afectar a las relaciones diplomáticas entre España e Italia?. No es nada exagerado, visto que la galaxia Berlusconi ya habla de una campaña internacional antiitaliana (en términos de un populismo/nacionalismo chovinista que dan miedo), imaginar que se puedan llegar a lanzar suposiciones de una campaña de desequilibrio político, de una injerencia extranjera en los asuntos internos de Italia; en definitiva, de toda una agresión.

¿Podría ser una fuente de conflictos ya no periodísticos sino políticos, interestatales, si el escándalo logra llevarse por delante a Berlusconi? No me extraña que El País pueda llegar a recibir indicaciones del gobierno español de bajar el tono. Recordemos, tristemente, que ya el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo para retirar la jurisdicción internacional de la Audiencia Nacional, con el objetivo de evitar las crisis diplomáticas que el relativo libre albedrío de un poder poco sometido al Estado podía provocar (por ejemplo, intentando juzgar a soldados estadounidenses). La dinámica, triste pero real, nos remite a un proceso de involución en la que el Estado va reacumulando poderes que había perdido en pro de la separación de poderes y el garantismo.

En pro de la gobernabilidad, parece ser el mensaje, todo aquella institución que en el ejercicio de su libertad nos reporte problemas interestatales será puesta a buen recaudo. Esperemos que el periodismo resista, la Audiencia Nacional – a la que tampoco quiero ‘santificar’ por defenderla en este asunto, ya que a nivel interno funciona como un auténtico tribunal excepcional cuestionado por ONGs como Amnistia Internacional – ya ha caído.

Resta observar si la tristemente postrada Italia – nunca lo he visto más de cerca, ni me he sorprendido más, que este año –  castigará al Caimano en las europeas. Si la Iglesia, aliada de este triste Berlusconismo, dirá algo ante el hombre que se llena la boca de catolicismo en sus encuentros públicos y la casa de adolescentes que quieren ser promocionadas sea como sea en sus encuentros privados pagados con dinero público.

La prensa Berlusconiana se equivoca en su triste  interpretación chovinista. Los que, de un modo u otro, hemos llegado a amar Italia, la queremos restituida a la normalidad de la que hoy no goza. Para lograrlo, el primer paso es borrar del Quirinale al máximo exponente de lo peor que puede dar la cada vez más derechizada y populista política europea. Veamos.

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Elpaís.com tiene hoy otra amarga sorpresa reservada para mí. Haciéndole indecorosamente la cama al PSOE, agitando el fantasma del miedo para movilizar el voto, o vaya usted a saber por qué, ha decidido titular su noticia de hoy sobre las Europeas de un modo vergonzoso que hace aflorar, de nuevo, el subterráneo y triste giro a la derecha que tanto se ha notado, en pequeños y grandes detalles, desde la llegada al mando de Javier Moreno.

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Ándense con cuidado. Los radicales andan sueltos. Ojo con los verdes: podrían hasta obligarle a comerse una ensalada.

Otro ‘por cierto’: El País ofrece una de cal y otra de arena, como es su costumbre. Después de preguntarse uno acerca de la deontología en el bombo que le dan a las fotos y de asustarse con el titular de los radicales absolutamente funcional a su alianza con el PSOE y síntoma de un triste giro a la derecha, uno se topa con una genial serie de reportajes de Ángeles Espinosa sobre las elecciones en Irán, en las que se juega mucho. Para no perdérselo. ¿Qué tiene este periódico que se le ama y odia al mismo tiempo?

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Written by guillotina

junio 7, 2009 at 4:31 pm

Se acabó Forza Italia, más bipartidismo

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La noticia del día en Italia, contada así como así, asusta. ¿Cómo? ¿Desaparece el partido en el poder? ¿Berlusconi deshace sus famosas siglas, desde las que se aupó al poder con un nuevo tipo de derecha populista que tanto ha inspirado a otros?

Sí, Forza Italia se deshace. Pero no por fracaso, no. Al revés, el proyecto Berlusconiano crece. FI se subsume en el Popolo della Libertà, la macro-coalición de partidos no de izquierda (no hay otro modo de definirlo) que le llevó al poder de nuevo en 2008.

La política italiana, al revés que la de España, es un mareo de siglas que vienen y van. Estos últimos años, y tras el fiasco del gobierno Prodi, se están viendo dos intentos de llegar a dos grandes partidos/coaliciones hegemónicos y teóricamente contrapuestos. Como en Estados Unidos, como en Francia, como en Inglaterra, como en España. Todo ello ‘a la italiana’, esto es, en un proceso largo y jalonado de cabreos políticos, de declaraciones y polémicas, llenando día si y dia también portadas de periódicos.

El PD de Weltroni parece caminar lento pero seguro, y recientemente ha demostrado su poder de convocatoria con un macro mitín en Roma. Ahora, la subsunción de Forza Italia en el PDL confirma la intención de la derecha de hacer algo parecido. Sin embargo, la historia de la democracia italiana demuestra que las coaliciones tienden a ser flor de un día.

Resumen del PDL, en una imagen. Los partidos van, efectivamente, de izquierda a derecha.

Resumen también del PD, sin ele.

Fíjense que tanto la Margheritta, partido de centro liberal, como los Democristianos (hegemónicos en Italia del 1944 al 1994)  ha alimentado a las dos grandes coaliciones. Como en España, hay un ‘centro’ de los partidos hegemónicos (pensemos en Bono o en Gallardón) ideológicamente intercambiable. Además, la Democracia Cristiana, un producto más italiano que los spaghetti, es un movimiento del que hay que hablar por su flexibilidad ideológica.

Valga como curiosidad y como muestra de la complejidad de la política italiana: dos pequeños partidos socialdemócratas forman parte de la coalición berlusconiana. Y, de paso, para empezar a explicar esa gran pregunta que se repite siempre: ¿por qué los italianos votan a Berlusconi?. Bueno, igual no votan directamente a Berlusconi, sino a alguien que luego presta su apoyo a alguien que, a su vez, se lo deja baratito a Berlusconi. Il caimano siempre vence.

Pero, ¿Es positiva la creación de grandes partidos ‘paraguas’ (en los que cabe de todo) para evitar las crisis de un sistema excesivamente pluripartidista, o supone un déficit democrático inaceptable?

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Por cierto, otro día hablo de la maravillosa historia del Partido Radical, del que algunos dicen que es de extrema derecha y otros de extrema izquierda…

Written by guillotina

noviembre 21, 2008 at 8:23 pm

Il Giornale: periodismo de combate en Italia

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De todas las cabeceras nacionales de italia, quizá sea la de ‘Il Giornale’ la que más sorprende a primera vista. El motivo: su estilo agresivo, de confrontación, intencionado, bronco. Todo ello, por cierto, envuelto en un producto de una factura excelente en cuando a maquetación y presentación, lo cual hace contrastar más su espíritu de ‘tabloide’ político y político y su factura de diario de élite.

Veamos unas muestras recientes de su mítica mala leche:

Su mítico controcorrente, al lado del título, comentario ciertamente maligno de actualidad, satírico y, obviamente, con la izquierda como objetivo común

Traducción: “En el Vaticano hay polémica por el retraso de 17 años en la celebración del medio milenio de la cristianización de Angola. ¿Que deberíamos entonces decir de la contestación estudiantil que llega con un retraso de 40 años, desde el 68?”

He aqui la izquierda de los hijos de papá

"He aquí la izquierda de los hijos de papá". El Partito Democratico de Walter Veltroni, un intento de crear un gran partido socialdemócrata tipo PSOE (con todas las diferencias obvias), es blanco de ataques constantes que intentan desprestigiar, minusvalorar o acusar.

genial

Una 'típica' portada del Giornale: usa las declaraciones de un escritor de izquierda para atacar al movimiento estudiantil que está realizando fuertes propuestas contra la reforma Gelmini. En mi opinión, en este caso se relacionan dos asuntos que van por separado de un modo demasiado exagerado, intentando atacar donde más duele.

Traducción: “Escuchad a aquellos que no son racistas: “¿Gelmini? no es un ser humano” “El escritor Andrea Camilleri, venerado gurú de izquierdas, usa palabras incalificables contra la Ministra. Y desafortunadamente, está en buena compañía (en el sentido de: mucha gente está con él” “Andrea Camilleri dice que la ministro Mariastella Gelmini no es un ser humano. Andrea Camilleri se comporta bastante mal, y da lecciones muy negativas y peligrosas para los jóvenes, quizá también porque está bastante acompañado. Por Italia pululan comunistas no arrepentidos, no obstante…”

De todos modos, el ‘Giornale’ de hoy es un aguijón sin tanto veneno como el de ayer, mucho más acomodaticio y absolutamente dependiente del poder. Su historia pasada, hasta 1994, es la de un gran periodista italiano y mundial: Indro Montanello. La presente es la de ese magnate de todo lo que se le ponga por delante, ese hombre que considera la política casi como una empresa más bajo su mando: Berlusconi. Y, aunque el ‘Giornale’ de hoy mantenga la agresividad del de ayer, ya se sabe que sus tintas nunca cargarán contra el amo.

Indro Montanelli es uno de esos personajes históricos con una biografía tan abultada y genial que duele resumirla, así que invito a leer, para los que sepan, la entrada entera de Wikipedia en italiano.

Comenzó su carrera como periodista en varios medios y como corresponsal extranjero, para convertirse después en militar en Abisinia. Bajo Mussolini desarrolló ideas fuertemente fascistas y racistas. Cotilleo: no será ello lo único que se lleve de la campaña Etíope: comprará una esposa (si, comprará) de doce años.

No será la primera vez que el periodista empuñe las armas (pero sí la primera, por fortuna, que se compre una mujer)

Sin embargo, este primer fascismo juvenil se trocará en antifascismo en la Guerra Civil española, en la que asiste a maniobras de censura que van minando su fe. Un artículo crítico con el gobierno le cuesta la suspensión del gremio de periodistas y del partido fascista, acelerando su desafección. Además, Montanelli desarrollará una simpatía hacia los anarquistas, hasta el punto que el mítico Campesino le entregará una tarjeta de miembro de la FAI.

Una vez superado su fascismo pero todavía no opuesto a él, volverá a Italia para desenvolver su mejor etapa periodística: la del ‘Corriere della Sera’, mítica cabecera de centro-derecha que, en un principio, lo mantendrá alejado de Italia y de temas políticos, haciéndole redactor internacional de temas de arte, cultura, etc…

Montanelli será extraordinariamente activo en los años de la preguerra, y la guerra, llegando a ser incluso uno de los pocos periodistas extranjeros que, en 1939, tuvo un encuentro personal con Hitler. Estuvo practicamente en los principales frentes de guerra de la Segunda Guerra Mundial y su anticomunsmo, seguramente ya fraguado en su época fascista y en España, aumentó en la invasión de Finlandia por la URSS, que denunció constantemente, tomando partido por la causa finlandesa.

Con la entrada en guerra de Italia, viene asignado al frente italiano pero la censura y la obligación de hacer propaganda de las victorias (y esconder las derrotas) le hunden física y moralmente. Escribe poco, pero un artículo suyo es considerado desafección y el periódico entero es cerrado por la censura.

Indro empuñará las armas por segunda vez al unirse a los Partisanos italianos, para luchar contra el régimen que antes tanto defendió. Será capturado por Alemania y condenado a muerte, pero un propietario del Corriere sobornará a un oficial alemán y se organizará una complicada evasión para sacarlo de Italia.

Tras la guerra, vuelve a su casa, el Corriere, que solo abandonará en 1972 cuando la nueva proprietaria decide dar un giro a la izquierda. Montanelli, periodista estrella del diario y autodeclarado “anarco-conservador”, no puede soportar este giro y se va.

Es en este punto en que nace ‘Il Giornale’, un periódico en el que, por fin, puede dar rienda suelta a su particular estilo polemista, anticomunista pero, a su vez, icon cierta independencia de los partidos de derecha, a los que apoya o retira su apoyo según su parecer. Es famosa su petición de voto para Democracia Cristiana en unas elecciones a las que el PC llegaba fuerte: “tapémonos la nariz y votemos a DC”.

Evidentemente, su particular estilo polemista y opositor le ganarán en los enconados ‘años de plomo’ la animadversión de la izquierda, hasta el punto de sufrir un atentado a manos de las Brigadas Rosas, que le disparan en la rodilla. De este incidente también es famoso el modo en que el “Corriere della Sera”, su anterior casa (fuertemente enfrentados entonces), publicó la noticia: “Milano: gambizzato un giornalista”.

Para hacerse una idea de la mala leche imperante, imaginémosnos a Pedro Jota siendo disparado por ETA en una pierna y a El País publicando en páginas interiores: “Madrid: atentado contra un periodista”

Sin embargo, y con esto volvemos al Giornale de hoy, será por la derecha por la que le vendrá el golpe más fuerte a Montanelli. Il Giornale funciona bien, con una tirada de hasta 250.000 ejemplares, pero los fondos del grupo financiero Montedison, capitalista de la aventura, se acaban. En 1977, un empresario constructor llamado Silvio Berlusconi ha decidido diversificar capitales, y Montanelli llega a un acuerdo con él, exigiéndole independencia.

Toda va bien hasta que, en 1993, se produce una visita que quizás recordó a Indro su experiencia en las trincheras italianas de la Segunda Guerra Mundial. Silvio se va a presentar a las elecciones, y quiere – exige – que el Giornale le apoye incondicionalmente. Indro Montanelli, creo que ya ha quedado claro, es un tipo con bastante carácter y presenta la dimisión, dejando el medio que tanto le había costado sacar adelante en manos del Cavaliere.

Más aún, dedicó los últimos años de su vida a quizá la más fuerte contestación por parte de un periodista de derechas a las ansias de Berlusconi, al que compara con Mussolini, con una ‘enfermedad’ para Italia. Denunciando siempre sus movimientos, sus conjuras, su desprecio democrático.

El Giornale que hoy tenemos, poseído en un 82% por Berlusconi, mantiene los elementos que le hicieron notorio (línea polemista, el malvado comentario ‘controcorrente’ en la cabecera, la opinión larga en la columna de la izquierda) pero es ahora el auténtico panfleto progubernamental.

Sirve también Il Gironale para conocer cómo se las gastan los Berlusconi a la hora de acaparar los medios. En 1960, una ley (ley Mammi) prohibe concentrar en las mismas manos un medio audiovisual y otro impreso. Berlusconi debe salir del Gironale, pero cede la empresa editora a su hermano, Paolo. Todo queda, de nuevo, en casa.

Written by guillotina

noviembre 13, 2008 at 12:43 am

La casa-clavo

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O los peligros de un estado omnipresente. La historia completa, en Chinochano.

Written by guillotina

marzo 23, 2007 at 3:55 pm

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La oportunidad de Gaddafi

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Se preguntan sorprendidos en el excelente blog de Foreign Policy cómo Gaddafi – que últimamente hace movimientos muy raros – ha decidido reducir a 600.000 el millón de funcionarios del pequeño país. Sorprendido, porque contraviene la “primera ley de la petropolítica”, un artículo-ensayo sobre la relación entre política interna de los países exportadores y precio del crudo a nivel internacional.

Muammar el Gaddafi dirige desde 1969 la “Yamahiriya” Árabe Libia Popular y Socialista. Lo de Yamahiriya es un término de su invención, un supuesto gobierno del pueblo sin partidos. En cualquier caso, claramente influenciado por las ideas socialistas y por el vecino Nasser, resultó un petropaís pequeño, con un estado omnipresente, una burocracia estatal grande y una falta de libertades difíciles de pasar por alto.

Su mayor valor es que es el resto más próspero y mejor conservado del panarabismo socialista, de cuando los árabes en vez de ser radicales religiosos malísimos eran poderosos aliados metidísimos en la Guerra Fría, países en los que había que apoyar lo que fuese con tal de que los diversos movimientos socialistas y – a veces – prosoviéticos nunca llegasen al poder. Cuando los árabes eran buenos, EEUU apoyó al Baas de Saddam en Irak, al Sha de Irán, a los Talibanes de Afganistán, a la monarquía Saudí…

Gaddafi fue parte del nacionalismo panárabe, que aspiraba a una unión del pueblo árabe a través de la unión en una sola nación. Su desunión era fruto de los países surgidos de la descolonización y la caída del imperio Otomano. Razón no les faltaba en este aspecto: no está de más recordar a Churchill presumiendo de haber creado Jordania (entonces transjordania) “en una tarde de domingo”. Idealista consumado, sus grandilocuentes intentos de reforma y unión árabe fueron demasiado bruscos como para interrumpir las dinámicas existentes de alianzas, simpatías y antipatías. En su país introdujo medidas tan audaces como los planes agrícolas y la proclamación de la total igualdad de la mujer, con otras más debatidas como nacionalizaciones y “ley seca”.

Hoy día, Libia se ha mantenido fuerte y próspera gracias en buena parte al dinero ingresado por el petróleo. La caída de los países nacionalistas como Egipto y las derivas del Baaz y Arafat, mas el nuevo orden surgido de la caída del muro de Berlín dejaron a Libia como un resto anacrónico. Sin embargo, Gaddafi está emprendiendo cada vez más medidas de liberalización, leves democratizaciones y reestableciendo su papel internacional (de 1992 a 1999 el país estuvo aislado por la ONU por su implicación en atentados terroristas)

FP se asombra, ya que la primera ley de la Petropolítica es:

According to the First Law of Petropolitics, the lower the price of oil, the more petrolist countries are forced to move toward a political system and a society that is more transparent, more sensitive to opposition voices, and more focused on building the legal and educational structures that will maximize their people’s ability, both men’s and women’s, to compete, start new companies, and attract investments from abroad.

De acuerdo con la Primera Ley de las Petropolíticas, cuanto más bajo es el precio del petróleo, más se ven los países petrolíferos forzados a desplazarse hacia un sistema político y una sociedad más transparente, más sensible a la oposición y más enfocado en contruir las estructuras legales y educativas que maximizarán las habilidades de su gente, hombres y mujeres, para competir, empezar nuevas compañías y atraer intereses externos.

La ley inversa viene a decir que, ante el auge del petróleo, los petropaíses tienden a establecer sistemas totalitarios y que suman al pueblo en la dependencia del poder.

El artículo de FP no es un ensayo potente y argumentado, pero sí sugerente. El problema – y por eso Gaddafi les ha pillado en pelotas – es su determinismo. Es el problema de hacer observaciones desde una posición fija, desde un “liberocentrismo”, que no sólo niega que haya otro camino para la emancipación personal que el sistema liberal – discutible – sino que además tiende a ver a los dictadores petrolíferos como seres abyectos, ambiciosos y torpes y tontos, mandamases que han llegado a donde están tan sólo por el poder de la violencia y apoyados en las divisas generadas por el oro negro. Una visión de todos los problemas muy típica del realismo en las Relaciones Internacionales, dispuesto a ver todo como relaciones de intereses, determinista y causalista, es la única que puede crear esas “leyes de la petropolítica”. Minimizando otros aspectos culturales y, sobre todo, las motivaciones mas íntimas como convicciones profundas ideológicas, religiosas o personales que, en personajes como Gaddafi, impulsivos y personalistas, jamás hay que pasar por alto.

Gaddafi puede haber sido una pesadilla y haber patrocinado cientos de muertes en su época más negra. Pero tonto, lo que se dice tonto, no era, ni es. Su política se revela hoy audaz y realista. En el nuevo escenario internacional, puede jugar la baza de ser una “aliada de occidente” en la confrontación con los países islamistas, a pesar de que recientemente ha considerado a Saddam Husein un “mártir”, quizás de cara a su opinión pública y sus políticos, educados en el “panarabismo” y para los cuales el Baas era un partido hermano. Su economía es fuerte y sus indices de prosperidad superan los de el resto de países del Magreb:

PIB per capita: 12.146 $, para hacerse una idea, por encima de Rusia, Mexico, Brasil, Túnez, Turquía, Egipto

Indice de Gini: Mide el reparto de ese dinero. 0 = reparto absoluto. 1=toda la riqueza en unas manos.

EEUU – 0,408
España – 0,325
Libia – (Estimacion ONU) 0,35-0,39

De aquí la Primera ley de la Prudencia de GuillotinaEléctrica: no todo el monte es Orégano

Written by guillotina

enero 23, 2007 at 11:08 am

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