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El País y el Noemigate de Berlusconi

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Tiene miga, la cobertura del escándalo de las fotos de Villa Certosa que está realizando El País estos días. Sobre todo, desde un punto de vista periodístico, el periódico hace poco tiempo re-bautizado como ‘global en Español’ está empezando a demostrar lo primero y a desmentir lo segundo. Sorprende, y mucho, abrir la página en internet y encontrar los principales artículos en tres lenguas, amén de artículos directamente sólo disponibles en italiano.

Portadón de ElPais.com para el Noemigate

Portadón de ElPais.com para el Noemigate

Para empezar, es obvio que El País tiene entre las manos un bombazo informativo y no lo va a dejar escapar. En Italia se llevaba desde hace unas semanas especulando acerca de las fotos censuradas de Zappadu. La oposición lanzaba día tras día suposiciones y, ante la ausencia del material inculpatorio, buscaba en la ‘periferia’ del asunto (como la entrevista al novio de Noemi Letizia) carne para mentener en el asador, a fuego lento, la noticia. Evitando que, llevada por un muy natural recorrido de nacimiento-vida-muerte, perdiera fuerza ante la ausencia secuestrada de las pruebas.

Los defensores del Berlusconismo como el muy triste Il Giornale lanzaban invectivas aquí y allá, incluyendo un ataque frontal a la mujer – en proceso de divorcio –  de Berlusconi, la cual había denunciado con fiereza las prácticas califales del cavaliere y a la que se ha acusado de un ‘affaire’ con un guardaespaldas buscando – curiosamente – su desacreditación moral, como si el ‘y tú mas’ pudiese redimir (en caso de ser cierto el affaire de la primera dama,) a Berlusconi de sus fiestas con tufo a orgía.

¿Hasta qué punto llega la demagogia en defensa de Berlusconi? Como era de prever, las primeras críticas – y la demanda que se ha interpuesto contra El País – hablan de la privacidad de Berlusconi y sus invitados. Pero en Berluspolitics todo argumento vale con tal de que sea espectacular y se dirija a todo menos a la inteligencia. La última que he leído contrapone demagogicamente información y seguridad, sugiriendo que es mejor mantener al país en la mentira que arriesgar un atentado: “Las fotos robadas y la seguridad; ¿y si en el lugar del obetivo hubiera estado un fusil?” Es evidente que hay que limitar la acción de los periodistas, ¿y si en lugar de micrófonos llevasen bombas?.

En esta situación, sólo un movimiento podía hacer saltar la banca, evitando que la historia se convirtiese en otro ‘asunto Berlusconi‘ cerrado, como siempre, por falta de pruebas; con el Cavaliere y su máquina des-informativa aireando su enésima victoria moral contra las cainitas izquierdas. Evitar que acabase como una nueva tempestad capeada por el italiano sincero, simpático, self-made, un poco bribón pero siempre decente y tradicional. Una nueva conspiración de la izquierda, a la que ahora se añade la prensa extranjera, superada.

Sólo un movimiento podía hacer saltar todo como lo ha efectivamente logrado. La publicación de las fotos. El País se ha anotado el punto. Ya no es sólo una ‘victoria’ periodística. Elpais.com hierve de visitas extranjeras. Especialmente de Italia, país interesado de primera mano, y el mundo anglosajón -especialmente Gran Bretaña – que con el caso Mills y un par de editoriales influyentes alertando del ‘peligro Berlusconi’, habían puesto a Italia en pleno punto de mira, en mitad de la diana de la agenda mediática.

Rentabilizar. Llamadme malicioso, pero es lo primero que siento al ver el aluvión de firmas en todos los idiomas que hacen de Elpais.com una especie de babel. Muchos han criticado la decisión de publicar las fotos en toda su crudeza. ¿Es de interés general el pito empalmado presidencial? Se lo plantea Soitu.es en un artículo desenfadado que lanza al aire una serie de buenas reflexiones:

El País, que ha enseñado en exclusiva el material, asegura que fue el autor del reportaje gráfico quien pixeló todos los rostros, salvo el del primer ministro, como muestra de que se trata de un trabajo de reportero y no de una intromisión ilegítima. El objetivo sería demostrar el uso de aviones oficiales para el transporte de amigas, artistas y azafatas de televisión.

Los medios italianos se han hecho eco de la publicación en el extranjero de lo que a ellos les está vetado —aunque Zappadu intentó vender, sin éxito, las fotos en su país—, algo que no deja de ser paradójico en un estado democrático. Pero, como en el famoso pasatiempo de los periódicos, comparando las imágenes observamos una diferencia notable: nos falta —o nos sobra— un pene en todo su esplendor.

Imaginemos por un momento que se trata de Berlusconi y tenemos esa imagen sobre la mesa de edición. Tenemos que elegir. Si pixelamos su cara damos a entender que se trata de otra persona, aunque eso no queda del todo aclarado puesto que, precisamente, el reportaje trata de sus aventuras sexuales con cargo el erario público. Si pixelamos su miembro ya no habría duda de que es él, pero abriríamos un nuevo frente al mostrar que tenemos fotos de él en pelotas. Y si tomamos nuestro puñado de píxeles y, como han hecho los medios italiano, los repartimos por la cara y el pubis damos a entender que el aparato reproductor que nuestros lectores han podido ver en el diario español es el de nuestro presidente, pero que a nosotros nos da cosa ponerlo. ¿O no? Una difícil elección.

Y se defiende el inefable Juan Cruz, que para ser una de las autopretendidas puntas de lanza del ataque del viejo periodismo contra la debacle digital que está por llegar, debería preguntarse si toda esta cobertura, impacto e ingresos transnacionales derivados hubieran sido posibles sin ese su tan denostado ‘periodismo digital’…

En el caso de Berlusconi, la presencia pública de su vida privada ha sido en los años en que ha mandado en Italia verdaderamente intensa. Y no sólo en lo que respecta, como ahora, a sus problemas matrimoniales, hechos públicos por su mujer y por él mismo en entrevistas de prensa, radio o televisión, en denuncias cruzadas que han convertido su relación en un rompecabezas político cuya procedencia es similar a las diatribas que la prensa del corazón suele tomar como carnaza para aumentar sus audiencias.

Esa frecuencia de la figura de Berlusconi (y los suyos) en el espacio público con elementos privados ha sido noticia exhaustiva, y nadie se ha rasgado las vestiduras; él mismo ha hecho crónica (por decirlo así) de los sucesos que ocurrían en su casa de veraneo, en Cerdeña, y la casa ha llegado a ser un elemento público de su discurso político.

El caso entraña polémica, como es natural, y algunos motivos importantes de reflexión. El suceso, que ha desatado un enorme escándalo en Italia, sobre el uso público de lo privado por parte de Berlusconi, ha tenido ahora un correlato gráfico; lo que extraña es que se pueda contar todo, hasta que aparecen las fotos, que parecen servir de argumento gráfico, como de pie de foto, valga la paradoja, de todo lo que se ha ido contando. Sin duda, las razones del debate -éticas, periodísticas, humanas? están servidas, y son legítimas. Es legítimo también alertar a los servidores públicos de que la supuesta intimidad de sus acciones puede llegar a ser relevante si en medio está lesionándose el interés público.

Como era de esperar, El País defiende que la fiesta privada tiene consecuencias públicas, de interés general; más aún, es un acto lesivo de lo público ya que todo un Presidente se paga lo privado con dinero público, lo que, según Cruz, bastaría para legitimar la publicación de las fotos… ¿del pene erecto?. Además, recuerda que Berlusconi ha basado su figura en hacer ostentosamente públicas enormes parcelas de su privacidad, aunque eso, mal que pese, es un argumento tipo ‘donde las dan las toman’ que no anula el derecho que tienen a su privacidad las personas fotografiadas, incluyendo il Cavaliere. El debate está servido…

¿Son más de interés general las tetas presidenciales que las decenas de fraudes, investigaciones, leyes-a-medida, conexiones con la mafia y la logia P2 y otras berlusconadas? La respuesta es no, un no rotundo. El genial blog de Íñigo Domínguez, para el que lo quiera, hizo hace poco un recopilatorio de los mil y un procesos evitados por el Cavaliere. El uso de dinero público para alimentar su Villa Certosa del Desmadre Padre es un escándalo, pero lo es menos que todas las anteriores Berlusconadas en las que se ha alimentado de Estado para aumentar su patrimonio, su poder, su figura, su megalomanía. ¿Por qué parece importar muchísimo más a todo el mundo? ¿Por qué se detecta más miedo que nunca en la Galaxia Berlusconi?

La respuesta que se me ocurre, la más pura vendetta,  es que quien a hierro mata a hierro muere. Lo dice bien Miguel Mora en su ‘Anatomía de Berluscolandia’ :

La política-espectáculo de Berlusconi, su talante personalista y plebiscitario, su fascinación de magnate generoso y mujeriego, han seducido durante tres lustros a las masas de televidentes y votantes italianos con sus chistes, su estilo machista, sus meteduras de pata, su ascenso social, sus triunfos electorales, incluso las victorias y los fichajes de su equipo de fútbol (esta semana paralizó la comunicación del fichaje de Kaká hasta el lunes para no dejarse un solo voto).

Todo eso forma parte natural de su bagaje a-político y a-cultural, de su populismo abierto y mundano, que paradójicamente se apoya a la vez en un no-programa no-político, tradicionalista y católico, lejanamente inspirado en la trinidad “Dios, patria y familia”. Habría que añadir: “y velinas”.

Y preciesamente es el hecho de haber vaciado la política, el debate público, lo que puede volversse en contra de él. El haber convertido todo en un show televisivo, narrado con el lenguaje de un espectáculo, moviendo el debate por cuestiones de pura imagen, elevando el culto a la personalidad, des-racionalizando la política y haciendo de todo uan cuestión sentimental, un capítulo de telenovela que se cierra con un golpe de efecto para enganchar con la apertura del siguiente. Y ahora, la fortaleza del Presidente convertida en debilidad. La oposición jugando a su juego, armada con las fotos, para desacreditar al Caimano en su propio terreno de juego.

Es triste reconocerlo pero, habituado a la espectacularización de la política, el público italiano y global, que asistía con el aburrimiento televisivo de ‘esto ya lo he visto’ a cada uno de los fraudes políticos y económicos Cavalierescos, no puede pasar por alto la llegada de un escándalo de nuevo cuño, de un escándalo hecho de la misma madera en la que Berlusconi ha basado su éxito, pero que ahora asesta su porrazo en la estirada cara del Presidente en lugar de en la de los siempre tenues opositores políticos italianos, timoratos y divididos por su incapacidad para juntarse en grupos de tres sin tener cinco opiniones divergentes.

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Y El País se hizo global. No es nada extraño contratar firmas invitadas extranjeras. Lo extraño es no traducir sus textos al castellano. Lo que quiere decir es que, con los dos textos (de Marco Travaglio y Filippo de Giacomo), ElPais.com se está dirigiendo a un público italiano. El periódico más global que nunca y menos en español que nunca.

Igualmente, lo normal sería que el extenso reportaje de Miguel Mora hubiese sido circulado a los periódicos interesados en comprarlo, los cuales habrian efectuado la traducción por sus propios medios. Nisba. El País, se lo guisa, el país lo cocina, el país lo ofrece en tres idiomas. El cambio de modelo está claro: El País tiene la sartén por el mango y aspira a convertir su web en el centro al que se dirijan todos los lectores interesados en saber más. Hasta el punto de no ofrecer a sus lectores españoles ni siquiera la traducción de los artículos en italiano.Un gol en toda la escuadra: el italiano que quiera hoy leer en contra de Berlusconi acudirá antes a El País que a la Repubblica, encontrandose, a nivel de idioma y de firmas, como en casa.

Otra novedad del asunto es que, si al final se convierte en un ‘Noemigate’ capaz de desestabilizar al gobierno, la parte más sustancial de una investigación periodística contra el poder se habrá realizado desde fuera del propio país, lo cual pone una serie de preguntas acerca de la soberanía. Si la cosa va a más, ¿podría llegar a afectar a las relaciones diplomáticas entre España e Italia?. No es nada exagerado, visto que la galaxia Berlusconi ya habla de una campaña internacional antiitaliana (en términos de un populismo/nacionalismo chovinista que dan miedo), imaginar que se puedan llegar a lanzar suposiciones de una campaña de desequilibrio político, de una injerencia extranjera en los asuntos internos de Italia; en definitiva, de toda una agresión.

¿Podría ser una fuente de conflictos ya no periodísticos sino políticos, interestatales, si el escándalo logra llevarse por delante a Berlusconi? No me extraña que El País pueda llegar a recibir indicaciones del gobierno español de bajar el tono. Recordemos, tristemente, que ya el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo para retirar la jurisdicción internacional de la Audiencia Nacional, con el objetivo de evitar las crisis diplomáticas que el relativo libre albedrío de un poder poco sometido al Estado podía provocar (por ejemplo, intentando juzgar a soldados estadounidenses). La dinámica, triste pero real, nos remite a un proceso de involución en la que el Estado va reacumulando poderes que había perdido en pro de la separación de poderes y el garantismo.

En pro de la gobernabilidad, parece ser el mensaje, todo aquella institución que en el ejercicio de su libertad nos reporte problemas interestatales será puesta a buen recaudo. Esperemos que el periodismo resista, la Audiencia Nacional – a la que tampoco quiero ‘santificar’ por defenderla en este asunto, ya que a nivel interno funciona como un auténtico tribunal excepcional cuestionado por ONGs como Amnistia Internacional – ya ha caído.

Resta observar si la tristemente postrada Italia – nunca lo he visto más de cerca, ni me he sorprendido más, que este año –  castigará al Caimano en las europeas. Si la Iglesia, aliada de este triste Berlusconismo, dirá algo ante el hombre que se llena la boca de catolicismo en sus encuentros públicos y la casa de adolescentes que quieren ser promocionadas sea como sea en sus encuentros privados pagados con dinero público.

La prensa Berlusconiana se equivoca en su triste  interpretación chovinista. Los que, de un modo u otro, hemos llegado a amar Italia, la queremos restituida a la normalidad de la que hoy no goza. Para lograrlo, el primer paso es borrar del Quirinale al máximo exponente de lo peor que puede dar la cada vez más derechizada y populista política europea. Veamos.

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Elpaís.com tiene hoy otra amarga sorpresa reservada para mí. Haciéndole indecorosamente la cama al PSOE, agitando el fantasma del miedo para movilizar el voto, o vaya usted a saber por qué, ha decidido titular su noticia de hoy sobre las Europeas de un modo vergonzoso que hace aflorar, de nuevo, el subterráneo y triste giro a la derecha que tanto se ha notado, en pequeños y grandes detalles, desde la llegada al mando de Javier Moreno.

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Ándense con cuidado. Los radicales andan sueltos. Ojo con los verdes: podrían hasta obligarle a comerse una ensalada.

Otro ‘por cierto’: El País ofrece una de cal y otra de arena, como es su costumbre. Después de preguntarse uno acerca de la deontología en el bombo que le dan a las fotos y de asustarse con el titular de los radicales absolutamente funcional a su alianza con el PSOE y síntoma de un triste giro a la derecha, uno se topa con una genial serie de reportajes de Ángeles Espinosa sobre las elecciones en Irán, en las que se juega mucho. Para no perdérselo. ¿Qué tiene este periódico que se le ama y odia al mismo tiempo?

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junio 7, 2009 at 4:31 pm

Derecha europea, derecha estadounidense

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Breve, significativo e interesante artículo de Jorge Moragas, joven coordinador de relaciones internacionales del PP y, se dice, una de las manos derechas de Rajoy en su intento de superar-como-pueda al ‘aznarismo’.

Ser conservador hoy en EE.UU. supone asumir una agenda difícil de digerir para un europeo de centro-derecha. El auge de las tesis creacionistas, la anti-contracepción, la defensa de la virginidad o del aprendizaje del uso de las armas en las escuelas no encajan muy bien con los manuales de educación para la ciudadanía que estaríamos dispuestos a asumir en el viejo continente. Por ello, y entre otras razones, el Partido Popular no puede prestarse a un ejercicio de simple simetría política con los grandes partidos americanos cuando la naturaleza de las agendas políticas son tan distintas entre nuestros dos países. Dicho de otro modo, hacer lo contrario y confundirse con el cuerpo electoral sería una tentación irresponsable que solo puede permitirse el PSOE.

Sí percibo, en cambio, en el debate americano una tendencia inquietante que destilan los dos candidatos y que podría llegar a afectarnos al resto de occidentales: un mayor aislacionismo en política exterior y un recalcitrante proteccionismo que puede acentuarse a medida que la situación económica empeore. Aquí lo que de verdad preocupa a los americanos cada día más es el dumping insoportable que practican los chinos y la tentación indisimulada de recurrir a una agenda nacionalista para proteger el sector productivo y los puestos de trabajo americanos

Moragas incide en la dificultad de aplicar criterios de derecha-izquierda en la tradición europea y la estadounidense. Una visión simplista suele equiparar al PSOE con los demócratas y al PP con los republicanos. Sí, y no. Hay mucha más tela que cortar. Artículos como el de Moragas, voz que proviene desde dentro del propio Partido Popular, ayudan a situarse mejor.

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septiembre 13, 2008 at 12:46 pm

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Tiempo perdido

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Zascandileamos. Agotamos el tiempo que nos ha sido asignado, lo malgastamos, lo miramos de frente y nos reímos del uso que quisieran que hiciésemos de él. Lo estiramos y maleamos y parece que crece, que será eterno, que no morirá. En el invierno parece encogerse y volverse esquivo, y en el colegio y en las calles el tiempo pasa, como nosotros, encogido y rápido.
Pero siempre llega la primavera, que es símbolo muy malgastado de muchas cosas. Entre ellas de juventud y frescura. Qué le vamos a hacer si es verdad que el tiempo rebrota y volvemos a tener oportunidades de derrocharlo y desparramarlo en cada esquina, en cada momento.
Es posible que algún día, lejano en el tiempo, echemos de menos haber hecho algo más útil con él. Tal vez sea cuando nos presentemos, currículo y carrera en mano, ante algún circunspecto relaciones laborales. O cuando los días de nuestra generación se agoten. Tal vez entonces, primavera e invierno parezcan indistinguibles entre sí. No obstante, nos podremos decir que al menos no hemos malvivido, amargados día sí, día también, por la justiciera espada del tiempo pendiendo sobre nuestra cabeza.
No vivimos buenos tiempos. Habría que preguntarse si acaso la humanidad los ha vivido alguna vez. Quizá la humanidad es algo demasiado grande. Podríamos empezar a trabajar por hacer de este tiempo, de nuestro tiempo, algo mejor. No vayamos a echarlo de menos algún día.

Written by guillotina

enero 9, 2007 at 7:26 pm

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V de Vendetta (y de cómo internet amplifica las chorradas)

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———————————————–AVISO: Spoiler del tamaño de un camión

Ayer ví la afamada “V de Vendetta“, siguiendo mi vieja costumbre de ver todos los estrenos sonoros (los must see de las narices) bastante después de su paso por cartelera.

Si hubiera leído el cómic, decepción sería la palabra. Afortunadamente, no es el caso. Me encontré de frente con una película que, como se decía en este Madrid hace años, ni chicha ni limoná. Los Wachowsky, elevados al olimpo del cine tras Matrix, sólo han firmado entregas decepcionantes desde entonces. La saga Matrix finalizó con dos películas espectacularizadas, vacías de contenido y llenas de diálogos enervantes en los que parecía que se quería decir algo pero, en realidad, nunca se encontraba nada. Justo al contrario que la primera.

Sobre V de Vendetta han caído las mismas críticas, en especial el incomprensible ritmo (horriblemente desconcertante a veces) y las diálogos pseudointelectuales. Quizá la ambientación y la presencia inquietante de la máscara sea lo mejor del film.

La película, a priori, debería desatar preguntas acerca de la legitimidad del terrorismo ante el fascismo y la opresión, la violencia como método de lucha, el miedo como método de control social. Y las logra provocar, pero a un nivel mucho menor del prometido. La culpa la tiene, para mí, la escasísima profundización psicológica en los personajes.

Está claro que V quiere ser el idealista, el “loco” – quiero hace aquí una referencia directa al “loco” de la genial obra de Darío fo, que sí que logra mil y una preguntas – que Evey quiere ser la ciudadana que toma conciencia de su situación oprimida y que el Inspector Finch quiere ser la fiel parte del engranaje del poder que poco a poco descubre a quién ha estado sirviendo para al final volverse contra él y contra todas sus creencias. El problema es que “quieren ser”, no “son”. Quedan como meros intentos.

V cae en lo grotesco y pierde fuerza al mostrarse sus debilidades y extravagancias (no hay quien entienda por qué tortura a Evey, quizás en el cómic sí). Combina momentos muy buenos con otros en los que sus monólogos y poemas no son ni geniales ni vienen a cuento.

Evey se nos muestra con un comportamiento esquizoide (¿por qué confiesa la verdad al obispo?) y sus contradicciones internas están mal mostradas, en gran parte mal representadas por Natalie Portman que no hace precisamente su mejor trabajo.

El inspector Finch, gracias en parte al genial trabajo del actor Stephen Rea, es el personaje en el que mejor se trazan las vacilaciones y desarrollo psicológico. Lamentablemente, su papel es más secundario.

Sin emabrgo, no todo es malo en V. Resulta entretenida, los Wachowsky vuelven a tirar del tiempo-bala para una escena de acción genial y como thriller tendría momentos de tensión muy buenos, aparte de una estética y ambientación inmejorables.

Y, lo mejor de todo, nos ha dejado el legado de juan Ramón Rallo, un liberal (?), en forma de un artículo ridículo que da de reír y que ya mereció en su día atención en Escolar. Una selección de lo mejor:

Se trata de una película realmente liberal y antiestatista que además recordará ligeramente a los espectadores españoles su presente político. No sólo porque el líder fascista tenga un parecido más que razonable a Rubalcaba, sino porque la trama de la película gira en torno a unos misteriosos atentados terroristas, atribuidos de manera oficial a unos confesos “fundamentalistas religiosos”, que permitieron inesperadamente a Sutler ganar las elecciones.

Esta argumentación me mató en sus tiempos. Todo tipo de vuelta y revuelta posible a las palabras para que encajen en mi credo:

V no puede ser socialista porque cree claramente en la propiedad privada. Así, cuando Evey le acusa de haber robado al Gobierno, V le responde irónicamente: “El robo implica propiedad. No puedes robar a los políticos. Simplemente lo reclamé”.

En otras palabras, los políticos no son propietarios porque su propiedad no es legítima, sino que procede de un robo anterior. Lo cual nos aproxima bastante a las teorías liberales sobre la apropiación originaria de impronta lockeana. Pero es que, además, en un momento de la película V le regala a Evey “todo lo que tiene”; lo cual constituye una donación que necesariamente implica propiedad.

Los errores que contiene no desmerecen en absoluto una trama depurada, sólida y esencialmente liberal. Una representación ficticia e irreal que esperemos ayude a despertar a todos los españoles engañados por nuestros políticos.

Lo dicho, unas risas. Como bien dijo Escolar: “El día que se enteren de que Alan Moore es anarquista y que el cómic era una crítica al gobierno de Margaret Thatcher, lo mismo les da un soponcio”

Written by guillotina

octubre 26, 2006 at 3:05 pm

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El silencio de Europa

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Resulta sorprendente la facilidad con la que estamos dispuestos a enredarnos en cuestiones intrascendentes mientras pasan por delante de nuestros ojos, a un ritmo infernal, cambios enormes, sobre los que no podemos ni chistar. ¿Qué ha pasado, se pregunta el historiador británico Tony Judt, para que los liberales de todo el mundo actúen como los “tontos útiles” del entramado que rodea al presidente Bush? ¿Para que sean incapaces de promover iniciativas contra el feroz ataque que sufren las libertades civiles y las leyes internacionales? Tanto criticar a la generación del 68 y resulta que, por lo menos, aquellos jóvenes tuvieron la mente lo bastante despierta y la boca lo bastante abierta como para exigir el respeto a sus derechos. Al final, va a resultar que tenían más razón a los 20 años que a los 50, cuando, al parecer, decidieron que la verdad estaba del lado de quienes defendían el abandono y el cinismo.

Que nadie crea que el espacio que estamos recorriendo hacia atrás se recuperará fácilmente. Lo más probable es que los derechos y garantías que estamos perdiendo en virtud de la llamada guerra contra el terror se pierdan para mucho tiempo. Quizás, ¿por qué no?, incluso no se repongan nunca: quizás ya nunca se pueda confiar en la prohibición de la tortura, ni en las leyes internacionales, ni en el derecho a saber de qué se le acusa a uno y con qué pruebas, ni en la obligación de que sea un juez quien decida sobre tu libertad. ¿Es posible que aceptemos todo eso sólo porque creemos que nunca nos afectará a nosotros, ni a nuestros hijos o nietos? ¿Es posible que nuestros hijos y nietos piensen que eso no les afectará a ellos, ni a sus hijos ni a sus nietos? ¿que ignoren que caerá probablemente con toda violencia sobre los primeros de entre ellos que se atrevan, de verdad, a poner en peligro la continuidad de lo que representan Cheney y Bush?

Que nadie crea que lo que sucede en EE UU es ajeno a nosotros. Todos sabemos que los Gobiernos europeos y las instituciones de la UE han permanecido impasibles ante el secuestro de pretendidos terroristas, su traslado a cárceles secretas y su tortura. La Unión Europea no se ha atrevido, ni tan siquiera, a emitir un comunicado formal condenando las cárceles de la CIA (¿en cuántos de los actuales países miembros han estado instaladas?, ¿en cuáles de los países que están a punto de entrar?). Todos nos hemos conformado, España incluida, para nuestra propia vergüenza, con una miserable declaración verbal del presidente de la Comisión.

Quizás hayamos vuelto a la justicia que imperaba en el siglo XVII y quizás necesitemos otros cuatrocientos años para recuperar lo que estamos perdiendo. En el Reino Unido se celebra cada julio una fiesta que se llama el Día de Guy Fawkes. Como viene recordando todos los años el profesor de la Universidad de Londres Justin Champion, Fawkes fue un fanático católico que constituía una auténtica amenaza para el poder protestante. Fue detenido en secreto, torturado, primero con métodos suaves (los que las leyes estadounidenses dicen ahora que están justificados) y luego de forma metódica, hasta que denunció a otros implicados.

Cuatrocientos años después, dice Champion, los británicos pretenden ignorar que durante muchos siglos, para defender las auténticas libertades de los protestantes en Inglaterra, Escocia e Irlanda, se persiguió y se negó el disfrute de esas mismas libertades a los anticuados y perversos católicos. No se les llamaba católico-fascistas, como ahora está de moda llamar a los seguidores del Islam, simplemente porque no existía ese vocabulario. La verdad es que sólo la extensión del hábeas corpus, la condena de la tortura y el respeto a derechos de las minorías permitió acabar con la opresión de católicos sobre protestantes y de protestantes sobre católicos y con la amenaza que suponían unos para los otros.

Que nadie crea que el resto del mundo no se está dando cuenta. Kishore Mahbubani, profesor de la Universidad de Singapur y uno de los más conocidos analistas políticos de Asia lo escribió hace poco: “Muchos asiáticos se plantean una simple pregunta: ¿usará Occidente su actual dominio para preservar su propio poder o para preservar las reglas que él mismo estableció en el siglo XX?”. El primer responsable es el Gobierno de Estados Unidos, pero el segundo es Europa y nuestros propios Gobiernos.

Soledad Gallego-Díaz. En este tiempo en el que las columnas de los diarios se convierten las más de las veces en atalayas desde las que disparar cañonazos exclusivamente contra otros compañeros o medios, se agradece la reflexión. Y hoy no me da la gana de hablar del 11-M. Estoy esperando, como muchos más, como encajan los físicos del agujero negro ésto.
Vía | Otromundoesposible

Written by guillotina

octubre 1, 2006 at 11:38 am

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Ojo, autores

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“Si los autores quieren sobrevivir tendrán que oír a Bragg y al resto de las alertas. El enemigo no son los usuarios que descargan contenidos de la Red. La revolución digital permite a los propios autores una relación más directa con su público, con sus clientes. Los grandes titanes crecen y monopolizan todo, despojando al creador de sus derechos y a los ciudadanos de los suyos. Reducen el dominio público y la pluralidad: de expresión, contenidos, gustos, oferta, etc.

No quieren salir de la cultura de los hits y las altísimas rentabilidades. Es el negocio.

Pero hay otras posibilidades. Crear la obra, difundirla y comercializarla digitalmente gracias a la web, la 2.0 y la otra. Retomar los derechos de los autores y reconstruir la relación con el público. Con menos intermediarios, más apoyados en el marketing viral y el mercado infinito de la larga cola. Para controlar la obra el enemigo no es el público ni las descargas. El desencuentro con los consumidores de cultura y contenidos debe acabar. Los autores pueden crear y tienen nuevas formas de llegar a la gente.

Es hora de oír y cambiar el negocio pero, sobre todo, la cultura.”

Fuente: Periodistas21(leer más)

Algunos tímidos pasos de acercamiento en este sentido, como el de Pearl Jam, que aún así no dejaba un gran sabor de boca tampoco.

(No dejéis de chequear el estado de los autores copyleft españoles en www.musicalibre.info)

Written by guillotina

septiembre 7, 2006 at 11:27 am

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Las vergüenzas del periodismo deportivo

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Esta mañana me he llevado mi reproductor de radio al lugar donde trabajo este verano, en donde se puede escuchar musica o radio si es solo por un casco. La idea era escuchar la retransmisión del partido España-Alemania, que ya me jodía bien no poder verlo. A mí, como a mucha más gente, me gusta el baloncesto. Y, en cuestiones de baloncesto, la selección española, considerada en el draft de la FIBA como la 5ª mejor del mundo, es un gusto de ver. Sus opciones de ganar algo en el presente mundial son elevadas.

Desconozco la posición de la selección española de fútbol en el draft de la FIFA, si es que existe y si es que se llama draft – (¿donde quedó ranking? ¿los neologismos mutan también?). Sólo sé que la cobertura mediática dada a una selección que NO exporta jugadores a otras ligas, que NO esta considerada una de las mejores de Europa y que NO se encuentra ni de lejos ante la mejor generación jamás habida de jugadores fue exageradamente superior a la recibida por la selección de baloncesto. Que, casualmente, cumple de largo los tres requisitos.

Esta mañana no he podido escuchar el baloncesto. Ni una emisora contaba nada, salvo reportes horarios, coincidiendo con los boletines. La mayoría estaban inmersas en tertulias sobre ETA y el proceso de paz. Me parece bien: no seré yo quien me enfurezca porque no detengan los debates políticos por un partido. Esta claro que la política nacional merece más atención que el mundial. Lo que me cabrea es saber que, si fuese la mediocre españa de fútbol la que jugase, habrían detenido el Hoy por Hoy, la Mañana de la Cope y todo lo que fuese.

El periodismo deportivo no está en sus mejores días. Si los principales diarios deportivos recurren en sus contraportadas y webs a la zona más básica y primitiva del cerebro masculino para atraer publico – tetas, tetas, tetas – , si Santiago Segurola, un paladín en esta tierra de chusma, pasa al Babelia, si los periolistos son futbólogos deudores de un sólo deporte-espectáculo convertido en un negocio humeante, mantenido en grandísima parte por la retórica del espectáculo, la pasión, la afición, la lealtad, el color, la bandera… mal vamos.

¿Qué se le diría a un periodista de internacional que sólo hablase/supiese hablar de las relaciones Rusia-EEUU? ¿Cuanto duraría en la redaccion nacional de la Cadena SER un periodista de nacional que no dominase ni le interesase nada fuera de los temas de Castilla y León? Y un largo etcétera.

Para acabar, un regalo. De alguien que, como yo, ve muchas sombras en el futuro del periodismo deportivo. Extraigo aquí las imágenes, que merecen la pena:

Hablaremos más sobre esto. Un apunte sobre estas portadas: ¿sería Marca el líder de la prensa nacional (en general) si NO publicase este tipo de portadas estridentes e ILUSIONADORAS? (¿Se imaginan a El País “¡Esta noche nos comemos a ETA!” y un fotomontaje de ZP a punto de merendarse el logo de la banda?)

Written by guillotina

agosto 22, 2006 at 5:48 pm

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