La Guillotina Eléctrica

Ahora en www.guillotinaelectrica.com

Posts Tagged ‘literatura

Ensayos de probabilística

with one comment

Ajgelado en Flickr / Algunos derechos reservados

Ajgelado en Flickr / Algunos derechos reservados

Probablemente estuve allí, donde las fotografías dicen. Probablemente me apoyé en aquel coche viejo junto con algunos amigos, tres o cuatro, que el tiempo ha disgregado. Es posible que, antes de que el obturador atrapase el instante y lo retuviese en la memoria plastificada de la tarjeta, nos creyéramos infinito.

Es probable, sí, que estuviera en todos esos lugares y en todas esas gentes que las imágenes me muestran. No recuerdo, pero no quiere decir que no haya pasado, el haber sonreído al lado de tí – seas quien seas tú – mirando al punto fijo del objetivo de la cámara. Sonreír porque sí, para que en el futuro sea más probable pensar que es posible, sí, es posible que entonces fuéramos felices.

No es imposible del todo que lo fuéramos. El presente tiene el alma de la mancha de aceite, es expansivo: tiende a cubrir con su manto lo pasado, lo deforma para adaptarlo a lo que hoy se es. Sólo a través del hoy interpreto el ayer. Y me descubro temiendo que es posible que entonces, ayer, yo fuera una persona diferente.

Porque ahora creo que las fotografías no pertenecen al momento en que han sido extraídas de la realidad y encerradas en un recuadro. Pertenecen al momento en que se las observa.

Es por eso mismo que las cosas que aparecen dentro del recuadro maldito me parecen, en el mejor de los casos, posibles.

Es posible que en esa foto sonrías y en la siguiente, que ya conforma una sucesión, una línea trazada a través de la localización de dos puntos, me beses. ¿Lo hiciste, lo hice, lo hicimos? ¿Fue por nosotros o para agradar a ese pequeño dictador instalado en lo más profundo de la lente, en algún rincón del diafragma, sentado en el ínfimo borde del obturador?

Es posible que lo hiciéramos para, en el futuro, poder sentarnos y preguntarnos por qué hoy, ahora, siempre – el presente lo inunda todo, he dicho – es imposible que aparato alguno retenga en su poderosa memoria momento similar. Y nos sintamos no tristes, no melancólicos o nostálgicos, no. Simplemente vacíos, huecos, extraños dentro de nuestra propia piel, carcasa que – dice la foto – compartimos con la imagen que se nos muestra aunque no lo veamos por ninguna parte.

Es posible que odiemos nuestro futuro ya desde siempre porque no seremos lo que somos hoy, que es lo único que creemos significante. Odiamos tanto a nuestro yo de dentro de cinco minutos, de dentro de un mes, de dos años o tres lustros… que lo masacramos a fotografías, a momentos a los que sabemos que, algún día, no encontrará lugar ni sentido.

Y entonces nuestro yo del futuro se abandonará a la probabilística, que es el escepticismo del que aún quiere creer en algo aunque todo apunte en dirección contraria.

Es posible, sí, es muy posible que allí, entonces, contigo – seas quien seas -, fuese feliz.

Anuncios

Written by guillotina

julio 7, 2009 at 5:57 pm

Publicado en Good Ol' Times

Tagged with , ,

De hacer el amor y otras tonterías que ocupan nuestro aburrimiento…

with one comment

No es solo sexo / Ignacio Conejo

"No es solo sexo" / Ignacio Conejo, bajo licencia CC en su Flickr

“Años más tarde, geografía de tu piel y tu cuerpo. Exhaustos y felices, de una felicidad tan animal e idiota como reconfortante. Hemos cosido con sudor nuestros cuerpos y ahora nadie desatará nuestro abrazo. Sentirse bien por unos pocos minutos de eternidad. Recorro con un dedo tu torso desnudo. Veo montañas y valles, pequeñas bahías y calas donde reposarse. Curvas que son carreteras a la espera de la siguiente curva, peligrosa pero nunca letal. Una línea recta en tu espina dorsal como una invitación a la velocidad, a pisar el acelerador a fondo. Una secreta cascada en tu pelo y debajo, como en las películas, un recoveco en el que esconderse de la mismísima muerte. El valle al que se desciende desde el monte de la Diosa. Un secreto. El collado que forman tus muslos. Ascender a tu rodilla y divisar el paisaje. Un camino secreto, un ruido insospechado, el tejer de tu piel por dentro y por fuera. Cada centímetro como si fuese el último. Descansar en tu frente y tomar un respiro para seguir luchando contra los elementos hasta llegar al hogar que en alguna parte de tu cuerpo busco. Lluvia de sudor e inclemencias del temporal, la mar viene brava. Y quizá, al final, una lágrima; no de pena, compasión o alegría. Una lágrima larga y salada porque sí.

Es cierto. Me tatué tu piel como un mapa en el mapa de mi piel.”

Extraído de  ‘Geografía del Alma’, el relato disponible se puede leer online y descargar (si te haces una cuenta) en http://issuu.com/nacho.lennon/docs/geografiadelalma. Bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObrasDerivadas

Written by guillotina

mayo 28, 2009 at 3:00 pm

Un Lugar en el Mundo

leave a comment »

Don Asclepio es un hombre pulcro. Levanta una por una las figuritas del mueble del salón y, con cuidado casi excesivo, limpia el poco polvo que se ha acumulado debajo. Las cubre con el trapo con la misma parsimonia con la que las va depositando, una a una, en su mismo sitio, siempre en el mismo lugar. El sol entra por el ventanal, casi paralelo al suelo, dibujando rayas en el aire que van a morir en la pared contigua al mueblecito. Don Asclepio sabe perfectamente dónde tiene que dejar cada figura: los años y el sol, siempre el mismo sol, han oscurecido la madera excepto en los lugares donde los trocitos de pasado – recuerdos de aquí y allá, pequeños regalos estúpidos – tienen su lugar asignado. El resultado es una serie de siluetas de formas variopintas dibujadas en la madera. En cada silueta va encajando Don Asclepio su figura. Es el puzzle de cada sábado por la mañana. Un puzzle conocido, familiar, fácil. A Don Asclepio le reconforta saber que en el pequeño universo del mueble del salón existe un orden predeterminado para las cosas, una correlación directa silueta-figura, una insaciable regla que se perpetúa más y más a cada rayo de sol, a cada tono más oscuro que adquiera la superficie de la madera. Don Asclepio siempre deja la persiana del ventanal subida para que el sol haga su trabajo. El Don es viudo desde hace año y medio.

Este es el inicio de un relato corto que escribí hace unos meses y acaba de ganar el primer premio en un certamen. Y es que hace ya mucho tiempo que guardo todos los pequeños intentos de narrativa que me permito en el cajón. Algunos son premiados, la mayoría no, pero todos ellos, si es que salen, vuelven indefectiblemente al cajón.

Las entidades que convocan los certámenes suelen afirmar que publicarán recopilatorios de los relatos que luego nunca llegan. Y dudo que, si llegasen, sirviesen para algo verdaderamente útil. Por eso, este último concurso me ha servido para convencerme por una vez de ir colgando on-line mis trabajos bajo una licencia CC. Mejor ahí, pienso, que en el cajón. Para enviar la URL a la gente que me conoce y me los pide. Por si, con suerte, alguien que le dedica un poco de tiempo a la literatura quiere leerlo. Para que lo critiquen, y pueda mejorar. Para que no se lo coman los gusanos.

La mejor herramienta que he encontrado es issuu, pero como suele ocurrir, todavía no es lo suficientemente grande como para que el demiurgo de WordPress decida que se pude incrustar en el blog. Así que aquí dejo el enlace al relato en un pdf que se pude leer online (con un programita flash que es buenísimo) o descargar.

Me doy cuenta también que el comenzar a colgar mis relatos en este blog lo va a derivar más hacia una bitácora personal. Bienvenido sea el cambio si así voy a escribir más.

Espero que os guste…!

Written by guillotina

mayo 11, 2009 at 11:13 pm

Muere Naghib Mahfouz (actualizado)

leave a comment »

Ha muerto Naghib Mahfouz

¿Quien era Naghib Mahfouz? Escritor egipcio, primer – y único – nobel árabe, detestado por los radicales fundamentalistas desde que se publicó Hijos de nuestro barrio, obra que, según ellos, era ofensiva hacia/para el Islam. Imagino que los fundamentalistas de otras religiones también dirían algo.

Hijos de nuestro barrio es la única obra que he leído del autor, pero me sedució profundamente, hace ya unos años.

Molesta porque es una poco conformista y muy bella historia de la humanidad y de las tres grandes religiones que han determinado gran parte del devenir ésta.

Molesta porque enfoca temas como la justicia, la existencia de la desigualdad, algunas vergüenzas habidas en la historia de cada una de las religiones.

Pero es más que eso, es un libro de gran carga estética, por encima de la ética – por mucho que digan sus detractores, no intenta moralizar, más bien mostrar.
Con la muerte del egipcio se esfuma una voz que hablaba a favor de la igualdad y justicia social. Que nazca otra igual.

Actualizacion: una breve pero muy buena entrada en periodistas21 sobre el autor

Written by guillotina

agosto 30, 2006 at 8:41 pm